martes, febrero 06, 2007

Sobre Adam Smith

Cuando uno lee o estudia a Adam Smith aprende a reconocerlo como uno de los primeros economistas liberales y una de las mentes mas lúcidas de aquella época, lo cuál en principio es cierto. Basta para esto recordar una de las citas de su obra más frecuentemente utilizada para ejemplificar y dilucidar su pensamiento vivo:

"No es la benevolencia del carnicero, ni del cervecero o del panadero la que nos procura el alimento, sino la consideración de su propio interés. No invocamos su sentimiento humanitario sino su egoísmo..."*

Es esta cita sacada de contexto la que hace reconocer a ciertas escuelas y movimientos económicos (Como todos los seguidores de Milton Friedman tanto los monetaristas como los neoliberales) a Adam Smith como el padre de su corriente de pensamiento económico, y además utilizarla como justificación de dicho pensamiento.

Ahora bien, esto es cierto pero no del todo cierto porque no refleja la totalidad del pensamiento vivo de Adam Smith. Sino que solo refleja una parte muy pequeña de su pensamiento, que ha sido y es utilizada por los partidarios del libre mercado a ultranza como justificación de la economía de libre mercado. Uno de cuyos fundamentos principales establece la no intervención en ninguno de los diversos mercados porque cualquier interferencia en los mismos lo único que provoca según la teoría por ellos expuesta es "ineficiencia".
Lo realmente cierto es que Adam Smith iba mucho mas allá de esto que estas escuelas proponen como vamos a ver a continuación:

"El interés de los comerciantes de cualquier rama del comercio o de las manufacturas siempre es en algunos aspectos diferente e incluso opuesto al interés publico. El interés de los comerciantes es siempre expandir el mercado y reducir la competencia. La expansión del mercado suele coincidir bastante con el interés publico; pero la reducción de la competencia siempre es contraria a ese interés y no puede servir mas que para los comerciantes, al obtener mas beneficios de los que obtendrían de una manera natural, pueden imponer en beneficio propio un absurdo impuesto al resto de sus conciudadanos. Toda propuesta de nuevas leyes o regulaciones del comercio que tenga esta procedencia debe escucharse siempre con suma precaución y nunca debe adoptarse hasta que no se haya sometido a un largo y minucioso exámen llevado a cabo no solo con sumo escrúpulo sino también con sumo recelo"**

"En los países en los que esta prohibido el interés, la ley, para impedir la extorsión de la usura generalmente fija el tipo máximo que puede cobrarse sin incurrir en delito...
Debe señalarse que el tipo legal, aunque ha de ser algo superior al tipo de mercado mas bajo , no debe ser muy superior a ese tipo. Por ejemplo, si el tipo de interés legal se fijara en Gran Bretaña en un 8% o 10%, la mayor parte del dinero se prestaría a pródigos o aventureros, que serían los únicos que estarían dispuestos a pagar ese elevado tipo. Las personas austeras, que no dan por el uso del dinero mas de una parte de lo que esperan obtener utilizándolo, no se atreverían a entrar en esa clase de competencia. Una gran parte del capital de la Nación quedaría, pues, fuera del alcance de quienes probablemente harían de él un uso rentable y provechoso e iría a parar a manos de quienes a lo mejor lo despilfarrarían y destruirían"***

"Los efectos de la mala conducta suelen ser idénticos a los de la prodigalidad. Todo proyecto imprudente y fallido en la agricultura, la minería, la pesca, el comercio, o las manufacturas tiende de la misma manera a reducir los fondos destinados al mantenimiento del trabajo productivo. En todo proyecto de ese tipo (...) siempre disminuye algo de los que habrían sido fondos productivos de la sociedad."****

"Cada vez que los legisladores intentan regular las diferencias entre los patronos y los obreros, consultan siempre a los primeros. Cuando las reglamentaciones son favorables a los obreros, siempre son justas y equitativas, pero a veces no ocurre los mismo cuando favorecen a los patrones."*****

Evidentemente, como vemos, se puede observar que Adam Smith cree en la libertad de los mercados siempre y cuando esa libertad no vaya en contra del interés de la sociedad toda en su conjunto. De manera que, si existieran condiciones tales que hoy llamaríamos fallos de mercado, él defiende la intervención en pro de mejorar el bienestar general, ya sea imponiendo máximos a los intereses, leyes benignas a los derechos de los obreros a pesar de los patronos, el reconocimiento de que no toda inversión o proyecto es vital y bueno para una sociedad porque los fallos de la misma pueden derivar en costos mayores como por ejemplo los ecológicos, y el sumo cuidado y recelo ante el interés de los comerciantes de reducir la competencia para beneficio de ellos.
Como se puede ver este Adam Smith dista mucho de ser aquél "Adam Smith" que la gran mayoría de la literatura económica actual nos vende como férreo defensor del libre mercado, en consonancia con el discurso económico determinante en la economía global de hoy en día. Sino que fue un economista que fue mucho más allá de esto y supo preveer las consecuencias que puede traer a una sociedad el egoísmo a ultranza de los pródigos y aventureros, tal como él supo llamar a aquellos individuos y corporaciones que solo buscan su propio interés a costa del bien común.

* Citas tomadas del libro: "Development as Freedom" de Amartya Sen
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