Acerca del 75
Ah! Esta manía mía de revolver cajones me hace encontrar pequeñas joyitas. Hoy encontré una carta escrita hace muchos años, allá por el 75. Ha pasado tanto tiempo, que es como encontrarse con un pedazo de historia detenido sin remedio.
La carta fue escrita desde Chapadmalal, desde una barraca, por alguien profundamente enamorado. Alguien que no puede esperar el momento de encontrarse con la persona que le quita el sueño; y eso le hace odiar a una señora viuda de avanzada edad que, por entonces, gobernaba la Argentina y se encontraba de vacaciones en dicho lugar. Una señora que era la razón por la que él tenía que hacer guardias de 4 hs por 8hs de descanso, tirado entre los médanos con un fal, un largavista, y una radio para estar en contacto con los otros puestos. Y, en esos momentos, encontrarse solo y darse cuenta de cuanto extrañaba a esa persona que lo hacía sentir distinto, esa persona por la que sentía cosas que nunca había sentido.
Pasaron hoy mas de 31 años de aquel momento. Ellos se casaron, tuvieron hijos, fueron felices y no fueron felices. Luego se separaron y hoy, aunque no puedan hablarse, no pueden negar que lo que vivieron para bien o para mal los hizo lo que son. En cambio, la señora viuda de avanzada edad vive hoy en Madrid, donde se fue después de sufrir un golpe militar en su contra y, aunque está lejos, no puede vivir tranquila porque el pasado la persigue como el can cervero a aquellos que osan escapar del infierno.
La carta fue escrita desde Chapadmalal, desde una barraca, por alguien profundamente enamorado. Alguien que no puede esperar el momento de encontrarse con la persona que le quita el sueño; y eso le hace odiar a una señora viuda de avanzada edad que, por entonces, gobernaba la Argentina y se encontraba de vacaciones en dicho lugar. Una señora que era la razón por la que él tenía que hacer guardias de 4 hs por 8hs de descanso, tirado entre los médanos con un fal, un largavista, y una radio para estar en contacto con los otros puestos. Y, en esos momentos, encontrarse solo y darse cuenta de cuanto extrañaba a esa persona que lo hacía sentir distinto, esa persona por la que sentía cosas que nunca había sentido.
Pasaron hoy mas de 31 años de aquel momento. Ellos se casaron, tuvieron hijos, fueron felices y no fueron felices. Luego se separaron y hoy, aunque no puedan hablarse, no pueden negar que lo que vivieron para bien o para mal los hizo lo que son. En cambio, la señora viuda de avanzada edad vive hoy en Madrid, donde se fue después de sufrir un golpe militar en su contra y, aunque está lejos, no puede vivir tranquila porque el pasado la persigue como el can cervero a aquellos que osan escapar del infierno.