martes, diciembre 12, 2006

Refutación al solipsismo

Esta vez,
y no por vez primera,
me quedo en vos.
No me quedo
porque vino la nostalgia
con su fatiga
de humores malhadados
o porque cierta luna
me trajo tu repaso.
Ni me quedo porque llueve
y estoy solo.
Ni tampoco porque si
o porque ocurres,
sino porque yo
después de tanto tiempo
y práctica
prefiero quedarme en vos.

Me quedo porque el año
viene con ventura
y porque ciertas aventuras
no son lo mismo
que a los diecisiete.
Me quedo porque cierta herida
hiere desde lejos
y la sangre derramada
nunca cicatriza
y nunca se negocia.
Me quedo porque el tiempo pasa
y ya no es mío.
Y porque de tan joven
y porque sueño
elijo quedarme en vos.

Me quedo porque creo
en tu amor y otros milagros,
me quedo porque evoco
en tu memoria ciertas dudas
y esas dudas no se van
crecen como hechizos.
Me quedo porque al pensarte
niego los hados y los astros.
Me quedo en vos
porque llenas el silencio
porque eres cada rostro
de lo humano hacia mí.
Me quedo en vos
porque así puedo creer
que la verdad existe,
que el infinito es mío,
que todo es posible,
que hay un después.
Y que, por supuesto,
hay un hoy
en que me esperas
paciente.

Me quedo en vos
porque insomnes
vienen las letras.
Y en cada letra tu aroma,
y en cada letra tu sexo,
y en cada letra tu ceguera,
y en esa ceguera existo
y no me quejo.
Me quedo en vos
porque en cada cuerpo que recorro
no es tu cuerpo el que recorro,
porque en cada labio que beso
beso tus labios.

Me quedo porque en tu memoria
reduzco al mundo
en mí y en vos.
¡Y todo se hace tan simple!
Me quedo porque eres
un resumen
de otra historia
que es mi historia.
Me quedo
porque en vos soy otro
que al hacerse yo
me acaba y concluye.
Me quedo porque eres mi sino,
mi igual.
Me quedo porque eres riesgo,
porque eres el fuego
en que me bautizo.
Me quedo porque eres el hambre
que me comienza,
y eres la hiel
que me termina.

Me quedo porque eres
esa agua bendita, y laica,
que desinfecta y cicatriza
sin contraindicaciones.
Me quedo porque estoy vivo
y no me rindo,
me quedo por hombre,
por todo lo que soy,
me quedo por impuro
porque me gusta quedarme en vos.

Me quedo por tenaz
por intransigente.
Me quedo por rutina
y por suicida.
Me quedo porque eres utopía
y quiero creer que existen
(vos y ella).
En fin, me quedo
serenamente
por verdugo de mí
y borracho de vos
perseverando.