lunes, agosto 07, 2006

Un mojón de argentinidad

Arbolito, el vindicador

1826: El gobierno argentino del demócrata Rivadavia, como es designado actualmente, contrata al Coronel Prusiano Rauch como dice textualmente el decreto: “Para eliminar a los ranqueles”. ¿Porque eliminar a los ranqueles? ¿Qué mal habían hecho los ranqueles? Esos indios hermosos, pobladores de esa inmensa pampa. Y va a llegar el Coronel Rauch, y hay que leer sus partes en el archivo general de la Nación, por ejemplo dice:

  • “Hoy 26 de enero degollamos a 27 ranqueles para ahorrar balas”.

¡Fíjense que occidental y cristiano!.

  • “Los ranqueles no tienen salvación porque no tienen sentido de la propiedad”.

Claro, porque para venir a este mundo hay que tener sentido de la propiedad. ¡El hombre libre no sirve!. Y después, como si hubiera estado en un siglo adelantado, dice el Coronel Rauch en su parte, en alemán escribe:

  • “Los ranqueles son anarquistas”.

¡Fíjense que sabiduría!. Claro, si son anarquistas, la teoría de la libertad dice que hay que eliminarlos. Y entonces va matando a la pampa argentina, va matando a sus habitantes naturales.

Hasta que, de pronto, surge un indio adolescente. Lo llamaban: Arbolito. Y él observó que el Coronel Rauch se adelantaba siempre a la tropa, como en esos cuadros antiguos con la espada señalando el horizonte. Y Arbolito lo va a esperar en una hondonada, pasa el Coronel europeo, le bolea el caballo con las boleadoras, y Arbolito... le corta la cabeza.

Adaptación al texto de Osvaldo Bayer por el grupo Arbolito.

Hoy, 180 años después de este hecho, el Coronel Rauch tiene una ciudad emplazada en el lugar geográfico de su muerte con su nombre, Osvaldo Bayer sufrió en 1963 una detención de 63 días por proponer el cambio de nombre de la ciudad, y los pueblos originarios siguen luchando por el acceso a igualdad de condiciones y a la tierra que por derecho propio les pertenece.