lunes, julio 17, 2006

A ver:

Haciendo el inventario
de lo habido y lo no habido
me quedan algunas cosas

me quedan algunas cicatrices
de esas que no sangran
pero duelen como un exilio
me queda la inconstancia como una credencial
la pereza a quemarropa
un abismo en la mentira
y otros pecados capitales

me queda la soledad de la risa falsa
la herrumbre del silencio
el orgullo con anteojeras

me queda poca magia
dos créditos de esperanza
y kilómetros de deuda

me quedan varias derrotas
algunas profilácticamente digeridas
otras extraviadas
pero siempre recurrentes de tanto en tanto
me queda el futuro
ese que se sueña con el sueño bien dispuesto
aunque / inexorablemente
siempre traiga algún garrote

me queda la libertad de saberme vivo
contra todos los pronósticos y los quebrantos
me quedan mis veintinueve
que son pocos pero no tan pocos

me queda la noche con sus fantasmas
de conciencia entrometida
me queda la fe con sus aciertos
el dolor con su experiencia

me queda el sexo como un bálsamo
como una nostalgia clandestina
de ella inexorablemente
me quedan estos signos
el mate cocido
la vuelta al pueblo
cierto árbol como testigo
y me queda el tiempo por venir
que no es poco pero tampoco tanto